Frente al cambio climático, las barreras físicas se vuelven herramientas estratégicas. Elegir adecuadamente cubiertas y acolchados permite regular el microclima, proteger cultivos y estabilizar rendimientos. La resiliencia productiva depende de decisiones técnicas informadas, integrando materiales, diseño y contexto climático para mitigar riesgos y mantener la viabilidad agrícola en escenarios variables.

